viernes, 28 de marzo de 2014

El nacimiento de Venus.






"La espuma de venus
en frío, a flor de labio

boca de cosecha, senos de clavel,

curvas mieles, rincones de voces

y cuchillos de saliva".


(Héroes del Silencio - La espuma de Venus)





La Venus romana sucesora de Afrodita, representación divina del amor, de la lujuria, de la fertilidad y que parece estar ahí desde el origen de los tiempos, cuando nuestros ancestros rendían culto a la Diosa Madre, a la tierra misma, a esa Gaia que nos engendra y de la que somos sus olvidadizos hijos.
La Venus antojadiza y a veces terrible, que hace que los hombres vivamos momentos de felicidad u otras veces de zozobra y desdicha.
Emparentada con la primavera y las diosas menores que la representan, el mito de Persefone abandonando el hades una temporada al año y devolviendo la vida a la tierra marchita. La Ataecina de los iberos, la Inanna Sumería, la Astarté de los Fenicios, la Turan de los Etruscos, la Isis Egipcia...
Todas ellas son las doncellas, coronadas por mantos de flores que rinden tributo a la verdadera reina, Afrodita surgida de la espuma del mar, pues es momento de resurrección, de nacimiento y de vida.