miércoles, 27 de agosto de 2014

Manicomio de locura.


                                       


       




 MANICOMIO DE LOCURA





 -¡Doctor es usted un genio!, cuando entró el paciente pensé que acabaría en la morgue .

- Solo he aplicado una serie de antiguas pautas  ya conocidas. Con la contrarreforma algún cura quedo  afectado psicológicamente  y se les fue la cabeza, el paciente presentaba los mismos síntomas, 
Nada que no solucione un par charlas con él. 

- Bueno y alguna que otra inyección cutánea.   

Subcutánea!  las inyecciones son siempre subcutáneas. Te queda mucho por aprender Alejandro.


 - ¿Es usted el doctor mas veterano verdad? He oído que lleva desde que abrió el centro; es usted el mejor Loquero  que he visto nunca...


- En ese momento una enfermera corta la cordial conversación y se dirige a ellos con tono serio 
- ¡Manuel!, ¡Alejandro! en la habitación les esperan

Manuel gira su estirado cuello y con cara de desgana mira a su joven compañero.
 - Vamos a ver a unos pacientes con un caso complicado, Alejandro.

 En comandita se dirigen al cuarto, con paso rápido marcado por las largas piernas de Manuel, que es un hombre alto y estirado, rozando la extrema delgadez, mas pronunciada al lado de su compañero Alejandro, que es bastante corpulento.
Allí les esperan García y Martín, bastante parecidos físicamente, delgados, con peinados similares y unas ojeras bastante pronunciadas, quizás provocadas por el estrés que conlleva el estar en aquel lugar.

- Buenas tardes Manuel y Alejandro

- Buenas tardes García y Martín. - Se saludan entre ellos.

- García les da paso muy amablemente  -Siéntense, están ustedes en su habitación.

-  Ya ha pasado una semana desde la ultima vez que nos vimos.

- Veo que tiene usted buena memoria señor Alejandro. ¿ Porque se empeña en tener la cita con los dos juntos, Manuel?

- ¡No creo que tenga que darle ninguna explicación Señor García! pero se la daré, Alejandro debe venir conmigo para ver como funciona el centro.

- ¿Y porque es tan necesario que aprenda, Manuel?.

- Para sustituirme cuando yo falte.

-Ja ja - Se ríe Martín.
 
- Por favor Martín no ría con estos temas serios.- Martín recibe el enojo de García como si le arrojasen un puñado de casquijo  a los ojos.

-  No sea usted pueril señor Manuel ¿ya esta usted otra vez con el tema de que es el Doctor? Dejémoslo, por favor continuemos...

- ¡Bien! realmente he venido con Alejandro, porque han llegado a mis oídos rumores de que le da miedo estar solo conmigo

- ¡Ah! ¿si? ¿y donde ha escuchado usted eso Manuel?

- Se lo comento usted el otro día a las enfermeras ¿No lo recuerda?

- ¿ Esta usted seguro de que se lo han dicho ellas? 

- ¡Claro que si! ¡soy el doctor!

-¡ Por favor Manuel! ¡el Doctor soy yo! no voy a tener mas remedio que separarle de Alejandro, le sigue el juego y ralentiza su recuperación, no es nada mas que un antílope  tembloroso junto a un león hambriento.
 
- Veo que tantos años aquí García le han hecho ver bien como funciona esto, ha visto trabajar a muchos doctores ¡y la verdad!  me creo su papel...

- Esto enfada bastante a García que se levanta como un resorte - ¡Esta bien! - Hace una pausa pensativa.
- ¡Alejandro! ¿puede usted abandonar la habitación? - Dice invitándole a salir

-Ja ja - Ríe Alejandro. -Tenia usted razón Señor Manuel, este caso es complicado...

Uno siempre cree que la locura y la culpa la tienen los demás, ¿Crees estar en posesión de la verdad? ¿crees que tu eres el cuerdo? ¡Bueno! la ignorancia tiene sus virtudes, pero recuerda que quizás en la locura este la genialidad... 



Victor Pastor - Agosto 2014